Hola, encontré este link para que repasen los contenidos vistos en clase, estudien para la evaluación y obviamente para aplicarlo en nuestra cotidianidad.
Manos a la obra.
Claudia Lugo
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Con tilde?, con s, c, z? lleva h?
escribir correctamente es una actividad exigente porque está en juego dar a conocer una idea, lograr en el lector el efecto deseado, en resumen "hacerse entender".
Quiero compartir un escrito de Daniel Samper Pizano donde plantea su punto de vista acerca del tema en cuestión.
Haciertos de ortografía
Sería mucho más fácil si no existiera la ortografía.
Por supuesto que sí. En la frase anterior, por ejemplo, no necesitaríamos saber que sería va con tilde; que más también la lleva; que fácil es una palabra grave y, al no terminar en n, s o vocal, debe tildarse; hay que saber, por otra parte, que aunque el sonido de su segunda sílaba es igual al de asilo, en fácil ese mismo fonema se escribe con c y no con s; que el si de nuestra frase no lleva tilde; que en este caso no deben unirse las palabras si y no, aunque otras veces vayan juntas; que el sonido de la primera consonante de existiera es igual al de la primera de occidente, pero debe escribirse con x, y que horticultura es con hache pero ortografía no. La palabra, además, carga acento gráfico en la penúltima letra, aunque otras de terminación semejante (burocracia, democracia, idiosincrasia) no lo llevan en español.
En nueve palabras, como vemos, hay ocho trampas. La ortografía está mucho más presente en el idioma de lo que cualquiera podría pensar. Y, sin embargo, ninguna de estas reglas es indispensable, ni se garantiza su inmovilidad; son una mera convención, un acuerdo entre los que hablamos español.
Podría ser diferente. El inglés, por ejemplo, no usa tildes. Y el italiano, que es hermano del español e hijo del latín, escribe orticultura sin hache, como lo escribían los antiguos romanos. De modo, pues, que la frase bien podría escribirse así: "Seria mucho mas fasil sino eccistiera la ortografia".
Parece un chiste, pero hay quienes proponen simplificaciones aún mayores, como eliminar la v y que todo se escriba con b ("la baca ba a la bibienda") o desaparecer la hache, que de todos modos es muda ("aora aremos arina" ).
Sin embargo, el primer problema que tendríamos es el de la escritura idéntica de palabras con sentidos distintos. No es lo mismo seria (adjetivo) que sería (conjugación verbal); si (condicional) que sí (afirmación); más (adverbio) y mas (conjunción adversativa); si no (hipotético + negación) que sino (conjunción: "No vino él sino su hermano" ), e incluso que sino (sustantivo: destino).
El segundo sería el despiste de ver palabras de la misma familia escritas con distintos signos. Si existencia lleva x, lo normal es que la lleven también existir y sus conjugaciones. (Aún así, tenemos ya bastantes problemas con ciertas raíces latinas que sólo cambiaron en algunas palabras castellanas: huevo se escribe con h, pero oviducto no).
En tercer lugar, porque la existencia de normas comunes a todos los hispanohablantes es uno de los factores que impiden la disgregación y división del idioma en parcelas atómicas. Es verdad, por ejemplo, que para un latinoamericano es igual la pronunciación de caza que de casa, y es verdad que al perderse el ceceo en el 85 por ciento de los hispanohablantes se perdió una manera interesante de marcar diferencias entre palabras homófonas. (De ese conflicto nació la palabra cacería, un poco más larga pero imposible de confundir con otra). Si se permitiera que unos escriban caseria y otros cacería, o unos canciones y otros cansiones, se afectaría la unidad de la lengua, uno de los atributos que la hacen plataforma confiable de millones de personas.
Hay muchas razones más que dominan y explican mejor los académicos que los aficionados, como el firmante. Tienen que ver con el espíritu, el modo de ser de una lengua y de un pueblo. Piensen que, por esa razón casi emotiva, la ñ se volvió una bandera cultural.
No hay duda de que la ortografía es difícil para algunos. Y es a menudo caprichosa y veleidosa. Pero hay muchas cosas en la historia y en la vida difíciles, caprichosas y veleidosas. Cierto es que establece diferencias educativas y perjudica al que no ha podido instruirse. Sí, como la física, la historia o la trigonometría.
La ortografía, sin embargo, ni es exacta ni es inmóvil. Cambia lentamente, con la mudanza de los tiempos y las sociedades. Alguna vez suprimió la doble s ( ss), que se usó en otras épocas (viniesse); a principios del siglo XVI se escribía dezir, ospital, fuer dexar, escrivir, biblioteca. Quebedo y Cerbantes firmaban su nombre con b. Los signos siguen cambiando. Hasta hace pocos años fué se escribía con tilde. Incluso hay palabras que pueden escribirse correctamente con doble ortografía (alhelí y alelí, armonía y harmonía, arpía y harpía): el tiempo dirá cuál prevalece.
Poco a poco lo confuso o lo inútil se suprime, como la doble letra. A lo mejor un día la vaca, el animal, se escribirá baca, como la plataforma para cargar equipajes, y volveremos a la orticultura, como en la raíz latina. Es porque, a pesar de sus caprichos y su indispensable terquedad, la ortografía tiene mucho de lógica.
EL TIEMPO - Daniel Samper Pizano